
Resumen, adaptación y reflexiones sobre la Carta #4
En nuestra serie sobre Cartas del Diablo a su Sobrino de C.S. Lewis, hemos visto cómo el enemigo usa tácticas sutiles para desviar a los creyentes, desde las imperfecciones de la iglesia (Carta #2) hasta las tensiones familiares (Carta #3). En esta carta, Escrutopo se centra en la oración, un pilar fundamental de la fe cristiana que el demonio busca corromper. Su objetivo es que el paciente ore de manera superficial, mecánica o egocéntrica, alejándolo de una conexión genuina con Dios. Escrutopo, el demonio experimentado, aconseja a su sobrino Orugario sobre cómo sabotear la oración del “paciente”, un nuevo creyente. Acompáñanos a descubrir estas astucias y cómo la gracia de Dios nos guía a una oración auténtica que glorifica al Señor.
“Orad sin cesar.”
— 1 Tesalonicenses 5:17 (RVR1960)
Mi Querido Orugario:
Me cuentas que el paciente esté orando, pero no te preocupes: la oración puede ser nuestra aliada si la manipulamos bien. El Enemigo (Dios) quiere que sus criaturas oren con humildad y fe, pero nosotros podemos convertir sus oraciones en algo inútil. Aquí van algunas estrategias:
- Haz que se enfoque en sí mismo. Cuando ore, haz que se obsesione con sus propios sentimientos o estados de ánimo. Que piense que una oración “exitosa” depende de sentir algo especial—una emoción intensa o una experiencia mística. Si no siente nada, lo llenarás de dudas sobre si su oración es válida. Evita que entienda que la oración es un acto de obediencia y fe, no un espectáculo emocional.
- Confúndelo con imágenes infantiles de Dios. Si el paciente imagina a Dios como un viejo barbudo en el cielo, fomenta esa imagen. Haz que piense en Dios como un ser lejano, físico, limitado por el espacio. Esto lo distraerá de la verdad de que Dios es un Espíritu infinito, omnipresente y soberano. Si empieza a sospechar que Dios está más allá de sus imágenes mentales, empújalo al extremo opuesto: que piense que Dios es tan abstracto que no puede relacionarse con Él.
- Convierte la oración en un monólogo. Haz que el paciente hable consigo mismo en lugar de con Dios. Que sus oraciones sean una lista de deseos egoístas o un análisis de sus propios pensamientos, no un diálogo con el Enemigo. Si ora por virtudes como la valentía, haz que imagine cómo sería valiente en situaciones hipotéticas (¡como un héroe de novela!) en lugar de pedir la fuerza para enfrentar los desafíos reales de hoy.
- Desvía su atención a lo trivial. Si el paciente intenta concentrarse en Dios, distraelo con pensamientos sobre el almuerzo, una molestia en el trabajo o cualquier cosa mundana. Que su mente divague y que crea que eso es “normal”. Así, su oración será un ejercicio vacío, sin profundidad ni propósito.
Con cariño,
Escrutopo
Reflexión: La oración como acto de fe
Esta carta nos confronta con una verdad incómoda: la oración, que debería ser nuestro puente hacia Dios, puede ser saboteada por distracciones, orgullo o malentendidos. Lewis nos recuerda que el enemigo no necesita que dejemos de orar; basta con que oremos mal. Cuando nos enfocamos en nuestras emociones, en imágenes erróneas de Dios o en deseos egoístas, nuestra oración pierde su poder transformador. En cambio, 1 Tesalonicenses 5:17 nos llama a orar “sin cesar”, con humildad y confianza, buscando la voluntad de Dios por encima de la nuestra.
La advertencia de Escrutopo sobre las imágenes infantiles de Dios nos desafía a profundizar en nuestra teología. ¿Cómo concebimos a Dios cuando oramos? ¿Lo reducimos a algo que podemos controlar o imaginamos un Dios tan abstracto que parece inalcanzable? La verdad es que Dios es infinitamente más grande que nuestras ideas, pero también está cerca, invitándonos a una relación personal a través de Cristo (Juan 4:24).
Además, la táctica de distraernos con pensamientos triviales resuena en nuestra era digital. ¿Cuántas veces nos sentamos a orar y terminamos pensando en notificaciones, tareas o preocupaciones? Esta carta nos llama a practicar la disciplina de la oración, enfocándonos en Dios con intencionalidad, como nos exhorta Filipenses 4:6: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego”.
Una invitación a la acción
Te invito a reflexionar: ¿Cómo es tu vida de oración? ¿Has sentido que el enemigo usa distracciones o emociones para desviar tu enfoque de Dios? Esta semana, prueba dedicar un momento diario a orar con intencionalidad: apaga el teléfono, busca un lugar tranquilo y habla con Dios como hablarías con un amigo cercano. Pídele que te revele Su carácter y te ayude a orar según Su voluntad.
En La Alternativa, queremos aprender juntos. Comparte en los comentarios: ¿Qué táctica de Escrutopo has identificado en tu vida de oración? ¿Cómo has encontrado maneras de orar con más autenticidad? Tus experiencias pueden inspirar a nuestra comunidad a crecer en fe.
Un abrazo,
Eddie
Suscribirse
Suscríbete para recibir nuestras últimas historias en tu bandeja de entrada.

Deja un comentario